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Razones por las que el nuevo iPad se calienta más

por SK/ 21 de marzo del 2012 9:03 PM EDT

El nuevo iPad alcanza unas temperaturas de trabajo superiores a sus predecesores, bajo ciertas condiciones. Alcanza hasta 6 grados de temperatura por encima del iPad 2. La pantalla retina con sus mayor densidad de píxeles, la batería de mayor tamaño para suministrar la energía extra necesaria y el procesador de cuatro núcleos contribuyen a dicho aumento. Es el precio que hemos de pagar por disfrutar de las mejoras en el nuevo dispositivo de Apple.

Tras los primeros días de uso del nuevo iPad, comenzaron a surgir comentarios acerca de un mayor calentamiento en relación con el anterior iPad 2. Las temperaturas rondaban los 33,6ºC, unos 6 grados superior al anterior modelo. Apple comunicó recientemente que en ningún caso se excedían las temperaturas de trabajo especificadas (de 0 a 35 grados), y este aumento no es de extrañar si tenemos en cuenta distintos factores relacionados con el nuevo hardware.

 

Primeramente, es evidente que la pantalla retina, con 4 veces más LEDs que la pantalla anterior, generará más calor, por el mayor número de transistores presentes. Asimismo, la batería, de mayor tamaño, para no perder las 10 horas de uso, provee una cantidad mayor de energía, disipando también ésta en forma de calor. Por otro lado, la fecha de salida del nuevo iPad no permitió desarrollar e implementar la tecnología IGZO de Sharp para la pantalla, más eficiente en términos de energía que la actual LCD IPS de Samsung. El núcleo de calor, si se quiere, no es otro que el procesador A5X, como era de esperar, que se calienta un 18,7% más de lo que lo hacía su anterior versión. Este hecho se ha manifestado más cuando el equipo trabaja de forma intensa con juegos, por ejemplo, o aplicaciones que requieran de una potencia gráfica superior.

 

En general, una mejora sustancial en una parte del dispositivo significa siempre sacrificar otras. En el caso del nuevo iPad, no sólo el coste de producción es mayor (diferencia que Apple asume sin mayores dificultades), sino que el peso ha de ser mayor, así como el grosor. Y finalmente, ha de calentarse más, por puras leyes de la física. El desarrollo de nuevas tecnologías y la utilización de nuevos materiales que subsanen estas ‘desventajas’ no es un proceso rápido, e involucra más variables de las que nos pueda parecer.

 

A veces no es retroceder volver a hacer un dispositivo unos milímetros más grueso, o unos gramos más pesado, si el balance general es positivo, como ocurre con la pantalla (que ya tengo ganas de ver) del nuevo iPad. No sé hasta qué punto puede ser molesto el calentamiento hasta los 30 grados del iPad.